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Busca tu Llamador de Ángeles en plata

Publicado el : 20/06/2018 18:01:35
Categorías : Ofertas

Lo primero que debemos tener en cuenta es que los ángeles son unos seres espirituales, sobrenaturales, invisibles, de los cuales tanto las religiones judía, cristiana e islámica los nombran en sus libros en diferentes ocasiones como seres que son invocados o aparecen para ayudar pero también para impartir el juicio divino.

Desde todos los tiempos el hombre ha intentado comunicarse con estos seres, debido a que se los considera puros, justamente, por su cercanía a Dios.

De allí surge la necesidad de buscar alguna forma de llamarlos para tenerlos cerca, para que nos protejan. La leyenda le otorga la facultad de proteger a quien lo posee y de favorecer su bienestar.

Se lleva en el cuello como colgante. También puede ser ubicado en el hogar, preferentemente en una puerta o en una cuna: en la puerta, porque, al abrirla y cerrarla, provocamos que el llamador de ángeles se mueva y suene; en la cuna, para hacerlo sonar antes de que se duerma el bebé y proteger, así, su sueño. De hecho, aunque el llamador es para beneficio exclusivo de la persona portadora, protegería al futuro hijo aun estando en el vientre materno. Para ello, se utiliza una cadena de 70 centímetros, como mínimo; así, el llamador quedará a la altura del bebé. Eso sí: una vez que éste haya nacido, puede ser utilizado únicamente por uno de los dos, madre o hijo.

Cuenta la leyenda que, hace miles de años, unos duendes que compartían amistad con los ángeles, tuvieron que huir del bosque donde vivían, por ello los Ángeles como símbolo de protección, les regalaron unas joyas que podían llevar colgadas.
Los Ángeles explicaron a los duendes que, siempre que se vieran desprotegidos o en peligro, debían agitar la bola y ellos acudirían para protegerles.

Los duendes que en más de una ocasión tuvieron que utilizarlo,  decidieron darles el nombre de: Llamadores de Ángeles.


Coloca el llamador de Ángeles en tu mano.

Siéntate a meditar, orar en silencio.

Realizando un pequeño movimiento, convócalos emitiendo un suave sonido con la bola.

Da gracias por lo que tienes, abre tu corazón y pide lo que deseas.

Relájate y confía, la respuesta está en camino, búscala.

Este es un acto de fe y confianza.

Después, al llevarlo colgado del cuello y escuchar el sonido puedes revivir ese momento.
Busca tu llamador en plata, elige el tamaño que más te guste y llévalo siempre contigo.

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